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Por supuesto que mi nombre no es Yasmine. Tendría que estar muy loca para dar mi verdadero nombre. Además este sitio no es muy grande: apenas 70.000 habitantes. Las mujeres musulmanas van por la calle con el hijab. En el bus también. Un diputado holandés quiere que en su país no se permita usar el hijab en público. Lo quieren matar. Y no sé cómo lo va a conseguir: tendrá que expulsar a todos los maridos musulmanes de Holanda (o a casi todos) o proveerles de más concubinas (con hijab, porque la que no lo lleve...). Qué gran cosa la poligamia: a mí me gustaría tener, digamos, 5 hombres a la vez para mí sola. Aunque ya he llegado a la cifra de 3 a la vez (a-la-vez, Mahmud). Qué gran instrumento para la liberación de la mujer musulmana (la poligamia, no va a ser la píldora). Hoy había mercadillo (era martes) y buen tiempo. Pero no he comprado nada. Sólo algún juguetito (pero no allí y no para mí, para mi chico).

Primera entrada

Hoy me he follado a otro español. Aunque tengo que aprender a usar esa palabra. Porque ahora yo también me considero española. Desde luego no soy más marroquí. Ni musulmana. No quiero ser más musulmana. Odio el Islam. Soy atea. Me río y pienso para mí en el vejestorio de Fez con el que quería casarme mi padre. Que me busquen, a ver si me encuentran. A Bin Laden le diría que me comiera el coño. A Ahmadineyad también. Que me lo coman los dos juntos. Seguro que no se han comido un coño en su vida. Tuve un amante judío, de Argentina. Él sí me lo comía. Y yo ponía la cama perdida. Luego él se fue a Israel y yo he seguido empapando la cama con otros, muchas camas empapadas. Muchos otros. Mi español ha mejorado mucho en los últimos meses. He leído. Ahora tengo que valerme por mí misma para todo. Antes miraba a los hombres con miedo, con respeto. Ahora sé que los puedo utilizar para lo que yo quiera. Ni siquiera te tienes que hacer puta. Puedes sacarles todo lo que quieras. Ellos lo único que quieren es follar. A algunos hasta los he querido. Espero no acabar mal. En esta ciudad hay muchas leyendas. Una de ellas se llama “El arroyo de la Degollada” y se parece un poco a mí, a mi historia (espero que no el final). El libro me lo regalaron. “Leyendas toledanas”. En el siglo XI una musulmana de Toledo conoce a un cristiano y se enamora de él y se va con él y un musulmán la mata cortándole el cuello. No se toleraban. Es mentira. Se mataban entre ellos.

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